La Unidad de Búsqueda recupera 10 cuerpos en el Cementerio Católico Calancala de Barranquilla
En el corazón del suroccidente de Barranquilla, los muros blancos del Cementerio Católico Calancala custodian mucho más que el descanso de quienes han partido: guardan los fragmentos de una historia regional marcada por la ausencia. Ese lugar es testigo silencioso del crecimiento de la ciudad desde 1915 y hoy se convierte una vez más en el escenario de un reencuentro largamente anhelado entre la ciencia y la memoria. Durante los años noventa, reconocidos como uno de los periodos más críticos y difíciles del conflicto armado, el río Magdalena fue convertido en un testigo silencioso de la violencia. Decenas de cuerpos, arrastrados por la corriente, llegaron hasta las orillas de Barranquilla. Al no poder ser identificados en su momento, su destino final fue el Cementerio Católico Calancala, donde fueron sepultados bajo el velo del anonimato. Aquellas inhumaciones, marcadas por la prisa y la falta de un nombre, reflejaron la crudeza de una época que hoy la historia y la humanida...